-Cada 20 años que pasan, mi marido me encuentra más interesante.
¿Es muy cariñoso tu marido?
No, es arqueólogo.
-¿Sabes cómo le podrías dar más libertad a tu mujer?
¿Cómo?
Ampliándole la cocina.
-Menchu, ¿sabías que me caso?
No, ¿por la iglesia?
No, por la barriga.
-Tres amigas en el supermercado: La primera: Tengo un cabreo con mi marido.
¿Por qué?
Porque he ido a cogerle dinero de la chaqueta y tenía una caja de preservativos en el
bolsillo.
¿Y qué has hecho?
Los he tirado.
La segunda: A mi el otro día me pasó lo mismo, y en lugar de tirarlos los pinché.
La tercera: (Se desmayó).
-Mi mujer y yo fuimos felices durante 25 años.
¿Y después?
Después nos conocimos.
-Me voy a Lugo.
¿Te vas a Lugo o te vas para Lugo?
¿Y eso qué tiene que ver?
Si te vas a Lugo es para volver y si te vas para Lugo es para quedarte.
No sé si mandarte a la mierda o para la mierda.
-A mi lo que me molesta es que me cuenten un chiste y me dejen a medias.
Pues a mi lo que me molesta es que me dejen a medias y encima me quieran contar un chiste.
-Pepe, ¿sabías que tu amigo Antonio es homosexual?
¿Antonio?
Sí.
Imposible. No tiene ni el bachillerato y además es maricón.
-Vicente, ¿tú cuántas veces has estado en Nueva York?
Ocho o siete. ¿Y tú?
Una o ninguna.
-Yo a mi mujer le dejo hacer lo que quiera, pero ojo, dentro de unos límites.
¿Qué límites? Los de casa











