Derramar la sal Mala suerte, si esto le ocurre al manipular el salero, a menos que se apresure a tomar un pellizco y arrojarlo por encima del hombro izquierdo “directamente a la cara del diablo”. Porque este es el sitio desde el que Pedro Botero, es decir, el diablo, espera paciente a que nuestra naturaleza [...]