Los visitantes que caminaban por los jardines cercanos al Palacio Imperial de Tokio no sabían qué fotografiar. O sí. Dejaron de enfocar a los edificios donde, dos veces al año, se deja ver el Emperador japonés, y comenzaron a sacar instantáneas del hombre (de mediana edad, calvo, algo pasado de peso y de aspecto occidental), que se bañaba completamente desnudo en uno de los fosos que rodean el Palacio.
¡Gerardo, que no te van a arrestar…por favor, estate quieto!, gritaba, megáfono en mano y en perfecto castellano, uno de los turistas que acompañaban en la visita al bañista. Intentaba que éste dejara de lanzar todo tipo de objetos a los curiosos que lo fotografiaban y a los policías que le exigían que saliera del agua.
Tras intentar agredir a un agente y acabar de nuevo en el foso, se dejaba detener sin oponer resistencia. En comisaría, según fuentes del Ministerio de Exteriores, el hombre presentaba un pasaporte británico, nacionalidad que comparte con la española. Tras tomarle declaración, lo han dejado libre.











